sábado, 11 de julio de 2009

NUESTRA PROFESIÓN


Hace más de 30 años, nuestro elenco, el Teatro de Títeres Municipal de Santa Fe, recorre con sus espectáculos, escuelas, plazas, vecinales y barrios y también espera al público en su Sala, la Maese Trotamundos.
A lo largo de esta trayectoria se han sucedido numerosas puestas en escena, en las cuales además de la dramaturgia específica de títeres hemos apelado a ese reservorio de historias y sueños que es la literatura, en parte para proseguir con esa maravillosa herencia de la que hablábamos antes, en parte porque nos hemos propuesto una política alternativa a la industria cultural que sujeta al público a una recepción alienada, maniqueísta, donde formulariamente se vuelve a la repetición diversa de lo mismo. Y esta política está en directa conexión con el público al que habitualmente nos dirigimos, ellos son niños y niñas del ciclo de escolaridad inicial, primaria y adolescentes del secundario. De más está decir que es la televisión el medio que más frecuentan. Pero ¿cuál es la propuesta televisiva para esta franja etárea?
Estar detrás del retablo implica, en relación a la literatura, un camino inverso al que recorre el público, que como planteábamos, puede partir del espectáculo y de allí saltar al texto.
En nuestro caso, es el texto la materia prima a partir de la cual se inicia el recorrido hacia la representación.
En primer lugar la búsqueda dentro del campo literario de aquellos materiales que coincidan con nuestra necesidad de decir, vinculada a un contexto situacional en el que, pensamos, el arte debe contribuir a reflexionar sobre lo real.
Partir del texto literario supone un pasaje, una primera interpretación que implica manipular el texto para transponerlo al lenguaje dramático de los títeres. Éste lenguaje se caracteriza por la síntesis y requiere por lo tanto, en el pasaje traspositivo, la selección de elementos y su reconversión al hecho escénico: el desarrollo narrativo se condensa en sus acciones y conflictos fundamentales, las características de los personajes se plasma tanto en la construcción plástica como en la interpretación dramática, el contexto en el que se desarrolla el hecho narrativo se expresa en elementos escenográficos, utilería, iluminación y banda sonora. La totalidad de estos elementos forman la idea de puesta en escena en donde se muestra una primera materialización del texto literario.
Concebimos al hecho artístico como una herramienta que posibilita la experiencia liberadora, en este sentido, nuestro trabajo con los textos literarios quiere romper interpretaciones cerradas, simplificadoras para respetar la polisemia de los mismos, por eso intentamos que en nuestras puestas escénicas haya espacio para que el espectador pueda inscribir su propia mirada. Huir de las antítesis entre buenos y malos, desplazarse de los espectáculos con "mensaje" explícitos, evitar la lección moralizadora significa abrir el juego a la rica capacidad creadora del espectador.

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